Aprendizaje constante

Persigo inquietar a la reflexión, reacción y proposición creativa de acciones. En esta entrada quiero mencionar algunos elementos que podrían dificultar nuestro trabajo como comunicadores.
  1. Reduccionismo tecnológico de la comunicación.  Aunque ya me he referido en otras entradas a este elemento, vale insistir en que mucho del menosprecio a los diversos trabajos asociados a la comunicación, anclan en estas dos palabras (categoría si prefieren).  Desde el proceso creativo hasta el producto final hay varios momentos que se desestiman, debido a una asunción ligera de lo que es la concepción y producción de los productos comunicacionales.  Lidiar con la actitud del cliente, fundamentada en esta visión reduccionista, resulta sumamente desgastante.
  2. Profesionales exprés.  Basados en la noción del reduccionismo tecnológico, cada día nacen nuevos pseudo-productores que ofrecen sus servicios comunicacionales a costos irrisorios; ergo, el mercado se malogra rápidamente por partida doble: calidad del producto y abaratamiento irresponsable.
  3. Promesas y ofertas espectaculares.  El marketing y el marketing digital, o mejor dicho, sus operadores pueden llegar a ofrecer resultados extraordinarios en la construcción de imagen, posicionamiento de  marca y producto, captación de clientes, en fin.  Súmese a esto, un acento extranjero, carisma, fama y se tendrá la receta perfecta del «experto»; figura incuestionable de efectividad, por lo tanto: aquí si vale la pena una gran inversión.  Carlos Andreatta, docente de la Universidad de Palermo-Argentina, a propósito de este punto se pregunta: ¿Marketing de promesas o de cumplimiento?  Leerlo será importante para ir más allá de las subjetividades individuales.
  4. Compromiso por partida doble.  Si prefiere lo podemos llamar engagement empresarial.  Si bien no poseo estadísticas que me respalden, asumo la responsabilidad y me atrevo a afirmar que buena parte de los clientes, no desean comprometerse con el proceso de producción que supone la gestión de la comunicación.  El comunicador responsablemente formado conocerá los enfoques del proceso y, en la parte artesanal, tendrá las habilidades necesarias para construir el mensaje en cualquier plataforma análoga o digital.  No tendría porque ser una enciclopedia ambulante, aunque existen excepciones.  Lo dicho supone que el comunicador ha de caminar cerca, un buen trecho, con el cliente para conocer sus fortalezas y debilidades, el producto o los servicios que ofrece; solo así, se gestionarán contenidos (multimedia, trans o cross) que construyan puentes entre interlocutores.  Condenar al gestor comunicacional a mendigar información, colaboración, frustrará la relación, y el escenario probable será: el divorcio.
  5. Eficacia.  La eficacia del estímulo-respuesta concebida por enfoques funcionales y conductuales, se evidencia en la fatalidad de los procesos mecánicos, y aún ahí, eventualmente aparecerán ruidos que afecten obtener el cien por cien de lo esperado por el mensaje eficaz.  Cabe preguntarse si ¿existe proceso alguno que evidencia la respuesta humana unánime a un mensaje?
Espero sus comentarios y, por supuesto, sus propuestas creativas para enfrentar estos posibles escenarios. Hasta pronto!

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